
Se trata de un musical que une ecología y gestión emocional, diseñado con una escenografía sostenible y una música original que viaja desde el Pop-Rock hasta la balada emotiva.
A través de un versátil elenco de tres actores y una banda sonora original inspirado en la épica de los clásicos de Disney, la obra narra el viaje de Alani, una joven cuya represión emocional se manifiesta físicamente como contaminación marina.
Esta pieza pedagógica transforma el escenario en un océano en peligro, enseñando al público que el cuidado del planeta es un reflejo de nuestro bienestar interno. Es un espectáculo visualmente impactante y necesario, ideal para sensibilizar sobre la protección de los mares mientras se dota a las familias de herramientas para identificar y sanar sus miedos. Una apuesta segura por los valores transversales, la calidad artística y el compromiso social.
Un diseño de vestuario que mezcla fantasía y ecología, utilizando materiales reciclados para conseguir una estética fantástica sin perder la sostenibilidad.