
Clownania es un mundo absurdo y libre donde habitan los clowns: nuestros niños interiores. Un lugar donde las emociones se expresan libremente. Todo cambia cuando uno de ellos cruza la frontera con el mundo exterior -el mundo de los humanos- y, al volver, ha perdido la capacidad de sentir emociones libremente. Clownania también empieza a contagiarse y a transformarse hacia el mundo gris.
A través del clown, el teatro físico y la comedia visual, la obra aborda la represión emocional, la adaptación social y la pérdida de autenticidad.
CLOWNANIA nace de una necesidad personal de la autora: crecer sintiéndose siempre “demasiado” sensible, intensa y emocional; y tener que aprender a reprimir para encajar.
De ahí surge la necesidad de imaginar un mundo donde lo absurdo y lo vulnerable no son un problema, sino un espacio compartido de autenticidad. Ese mundo inventado es Clownania.
La obra está construida en diferentes capas: la primera, dirigida a los niños, invita a dejarse llevar por el juego y la fantasía; la segunda, para los adolescentes, habla del descubrimiento de la identidad y la aceptación de la diferencia; y, por último, la tercera, sorprende a los adultos, quienes más la disfrutan, al reconocerse en su profundidad emocional y en el anhelo de recuperar la libertad de sentir sin miedo.