
Lo que a priori parece una fantástica y divertida velada teatral, puede convertirse si nadie lo remedia en una auténtica tragedia; menos mal que entre el público, un escandaloso y animado rockero, se ofrece voluntario para que el espectáculo pueda continuar. Lo que sucede a continuación, mejor ni imaginarlo, eso sí, todo ello mezclado con un poco de cuentos, risas y rock and roll.